En el decenio de los noventa, cualquier persona familiarizada con la cultura popular norteamericana de ese momento habría oído hablar de la inteligencia emocional. Como novedad, la expresión tuvo un éxito rotundo. Aparecieron libros, incluido un bestseller, se escribieron artículos, proliferaron tertulias y se crearon seminarios.
Hoy en día, la investigación sobre la inteligencia emocional se ha mantenido, de hecho, se ha convertido en una línea de investigación científica. Ha resultado que la inteligencia emocional sí puede ser medida como un conjunto de habilidades mentales, y la información aportada por dicha medida, puede ayudar al individuo a entender el papel de las emociones en su vida diaria.
Diez años después de la aparición del libro superventas «Inteligencia Emocional» de Daniel Goleman, y de una portada de la revista Time, donde se preguntaba «Cuál es su CE», parece razonable preguntarnos, qué conoce la ciencia sobre la Inteligencia Emocional
En la historia de la psicología moderna, el concepto representa una etapa en la evolución de nuestro pensamiento sobre la relación entre la pasión y la razón, y constituye un paso adelante en el desarrollo de nuevas teorías sobre la inteligencia .
El trabajo realizado en este campo, ha generado un modelo de la inteligencia emocional de cuatro factores, el modelo de Mayer y Salovey, y una manera fiable de tener una medida de nuestro «Cociente Emocional» mediante un test, el conocido MSCEIT (Test de Inteligencia Emocional de Mayer-Salovey-Caruso) que cuenta con adaptación española.
La inteligencia emocional según Salovey y Mayer
¿Inteligencia Emocional?
Según la versión original de Salovey y Mayer (1990), la inteligencia emocional consiste en la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
Según Mayer y Salovey (1997: 10), “la inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”. La inteligencia emocional se refiere a un “pensador con un corazón” (“a thinker with a heart”) que percibe, comprende y maneja relaciones sociales.
Estos autores han ido reformulando el concepto original en sucesivas aportaciones (Mayer y Salovey, 1993, 1997, 2007; Mayer, Caruso y Salovey, 1999, 2001; Mayer, Salovey y Caruso, 2000).
Una de las formulaciones que se toman como referencia es la siguiente (Mayer, Salovey y Caruso, 2000; Mayer y Salovey, 1997, 2007). La inteligencia emocional se estructura como un modelo de cuatro ramas interrelacionadas:
1) Percepción emocional.
Las emociones son percibidas, identificadas, valoradas y expresadas. Se refiere a sí mismo, en otros, a través del lenguaje, conducta, en obras de arte, música, etc. Incluye la capacidad para expresar las emociones adecuadamente. También la capacidad de discriminar entre expresiones precisas e imprecisas, honestas o deshonestas.
2) Facilitación emocional del pensamiento.
Las emociones sentidas entran en el sistema cognitivo como señales que influencian la cognición (integración emoción y cognición). Las emociones priorizan el pensamiento y dirigen la atención a la información importante. El estado de humor cambia la perspectiva del individuo, desde el optimismo al pesimismo, favoreciendo la consideración de múltiples puntos de vista. Los estados emocionales facilitan el afrontamiento. Por ejemplo, el bienestar facilita la creatividad.
3) Comprensión emocional.
Comprender y analizar las emociones empleando el conocimiento emocional. Las señales emocionales en las relaciones interpersonales son comprendidas, lo cual tiene implicaciones para la misma relación. Capacidad para etiquetar emociones, reconocer las relaciones entre las palabras y las emociones. Se consideran las implicaciones de las emociones, desde el sentimiento a su significado; esto significa comprender y razonar sobre las emociones para interpretarlas. Por ejemplo, que la tristeza se debe a una pérdida. Habilidad para comprender sentimientos complejos; por ejemplo, el amor y odio simultáneo hacia una persona querida (pareja, hijos) durante un conflicto. Habilidad para reconocer las transiciones entre emociones; por ejemplo de frustración a ira, de amor a odio.
4) Regulación emocional (emotional management).
Regulación reflexiva de las emociones para promover el conocimiento emocional e intelectual. Los pensamientos promueven el crecimiento emocional, intelectual y personal para hacer posible la gestión de las emociones en las situaciones de la vida. Habilidad para distanciarse de una emoción. Habilidad para regular las emociones en uno mismo y en otros. Capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas, sin reprimir o exagerar la información que transmiten.
MSCEIT (Test de Inteligencia Emocional de Mayer-Salovey-Caruso)
El MSCEIT es un test diseñado para evaluar la inteligencia emocional entendida como una capacidad. No se trata de una medida de autoinforme sino de una prueba de habilidad cuyas respuestas representan aptitudes reales para resolver problemas emocionales.
Es la primera medida que proporciona puntuaciones válidas y fiables en cada una de las cuatro áreas principales de la inteligencia emocional según el modelo de Mayer y Salovey: 1) Percepción emocional, 2) Facilitación emocional, 3) Comprensión emocional y 4) Manejo emocional, y que en el apartado anterior explicamos. Además proporciona una puntuación total de inteligencia emocional así como puntuaciones en dos áreas, experiencial y estratégica, y en cada una de las tareas específicas que incluye el test.
El MSCEIT es un instrumento de gran prestigio en todo el mundo, que resulta útil con fines de desarrollo personal, formación de equipos, formación, selección de personal, etc.
Ejemplo de perfil de corrección
En nuestro Centro ABC de Leganés estamos especializados en Inteligencia Emocional, y realizamos medición de Inteligencia Emocional con MSCEIT.
La prueba se realiza en una única sesión de 50 minutos, y en ella, tras la corrección, tendríamos el perfil e informe de evaluación para entregar. Se emplearía otra sesión para informar de los resultados con detalle. El costo sería el de dos sesiones terapéuticas, y se incluirían la hoja de perfil y el informe.
Si estás interesado en conocer mediante el MSCEIT tus habilidades emocionales, ponte en contacto con nosotros en la sección de Contacto
Francisco de los Santos Hurtado
Psicólogo experto en Inteligencia Emocional y Director del Centro ABC
Fuentes bibliográficas:
https://web.teaediciones.com
Daisy Grewal y Peter Salovey, «Mente y Cerebro 16/2006»
Fuentes complementarias
«Inteligencia Emocional, enseñar Habilidades» http://www.infocop.es/view_article.asp?id=583